Viviendas inundadas. Caminos cortados. Personas sin medicamentos. Ganado sin forraje. Mascotas perdidas. Humedales contaminados. Especies silvestres sin refugio. Parecen problemas separados, pero todos pertenecen a un mismo sistema. Esa es la esencia de One Health, o “Una Salud”: reconocer que la salud humana, animal y ecosistémica está interconectada. Cuando una dimensión se deteriora, las consecuencias alcanzan a las demás.
El reciente temporal lo ilustra. Las crecidas son parte de la dinámica de ríos y humedales, pero hoy ocurren bajo la influencia de El Niño y de un clima cambiante, que favorece eventos extremos. Con humedales degradados, cauces intervenidos o viviendas expuestas, el daño se multiplica. El agua contaminada deteriora hábitats y desplaza fauna; el ecosistema pierde capacidad para filtrar agua y amortiguar inundaciones.
Si el agua se mezcla con alcantarillado, basura u orina animal, aumenta la exposición a diarreas, hepatitis A y leptospirosis. Las heridas pueden infectarse. Prevenir exige agua potable, alimentos seguros, protección al limpiar, vigilancia de síntomas y vacunación cuando corresponda.
Los cortes eléctricos impiden conservar alimentos y medicamentos; los caminos bloqueados dificultan conseguir comida o llegar a un centro de salud. Perder la vivienda, los animales o el trabajo afecta la salud mental.
Las evacuaciones deben incluir a las mascotas: sin un lugar para ellas, algunas familias pueden retrasar su salida, volver a zonas peligrosas o abandonarlas. En los albergues, el hacinamiento facilita infecciones.
La inundación de cultivos, la pérdida de forraje y el cierre de mercados reducen alimentos e ingresos. Así comienza la inseguridad alimentaria. El daño es mayor en localidades aisladas, con menos alternativas y una recuperación más lenta.
¿Cómo medir la salud del sistema? Una herramienta son los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS): 17 objetivos acordados por los países de Naciones Unidas en 2015 para mejorar el bienestar, reducir desigualdades y proteger el planeta hacia 2030.
En una emergencia, los ODS funcionan como un indicador: ¿hay alimentos suficientes? (ODS 2); ¿aumentaron las enfermedades o se interrumpieron tratamientos? (ODS 3); ¿hay agua segura? (ODS 6); ¿cuántas familias perdieron sus ingresos? (ODS 8); ¿qué localidades quedaron atrás? (ODS 10); ¿resistieron viviendas y servicios básicos? (ODS 11); ¿estamos adaptados a un clima cambiante? (ODS 13); ¿qué ocurrió con los ecosistemas? (ODS 14 & 15).
Las respuestas muestran si el territorio conserva la capacidad de alimentar, proteger y cuidar a quienes lo habitan. Eso es One Health: dejar de mirar cada consecuencia por separado, para enfocarse en la salud del sistema completo.
Dr. Juan Pablo Villanueva
Epidemiólogo e Investigador One Health
Facultad de Medicina Veterinaria USS
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