- La IA permite a los docentes crear materiales adaptados a las necesidades específicas de cada estudiante de forma eficiente.
- El proyecto de la Universidad San Sebastián apoya a comunidades escolares mediante talleres de co-creación de recursos pedagógicos.
- La tecnología actúa como un facilitador que libera tiempo para que el profesor se enfoque en las estrategias de aprendizaje personalizadas.
Adaptar una evaluación, simplificar un texto o incorporar apoyos visuales puede marcar una diferencia para un estudiante con necesidades educativas especiales. En Santa Juana, un proyecto de Vinculación con el Medio de la USS trabaja junto a dos comunidades escolares para explorar cómo la inteligencia artificial puede ayudar a los docentes a crear recursos más personalizados y accesibles.
En una sala con más de 30 estudiantes, una misma actividad no siempre responde de igual manera a todos. Para un niño puede bastar una guía tradicional; otro puede necesitar instrucciones más simples, apoyos visuales o una evaluación adaptada. Preparar cada uno de esos recursos exige tiempo, precisamente uno de los bienes más escasos en la jornada de un profesor.
Esa dificultad fue una de las necesidades detectadas en el Colegio Jahvé Nisi y la Escuela Diego Portales, ambos de la comuna de Santa Juana y dio origen a Inteligencia Artificial al servicio educativo: co-creando educación inclusiva, Proyecto Colaborativo de Vinculación con el Medio (VcM) de la Universidad San Sebastián.
La Dra. Ana Isabel Mendoza, académica de la Facultad de Educación y líder de la iniciativa, explica que la tecnología puede apoyar justamente ese trabajo. “La Inteligencia Artificial es una herramienta de trabajo que nos puede ayudar a liberar tiempo pedagógico que los docentes requieren para atender a sus estudiantes”, señala.
Recursos pensados para cada estudiante
El proyecto comenzó levantando junto a los establecimientos las principales barreras que enfrentan sus docentes. Desde el Colegio Jahvé Nisi, su jefa de la Unidad Técnico-Pedagógica (UTP), Jenny Gajardo, identifica que su “mayor desafío es la falta de tiempo para generar actividades y estrategias que respondan a la diversidad del estudiantado de nuestro establecimiento”.
A partir de ese diagnóstico, la iniciativa contempla talleres, creación conjunta de materiales y acompañamiento para que los profesores puedan incorporar herramientas de IA en su trabajo cotidiano. La apuesta está en avanzar hacia recursos que consideren las características concretas de quienes los utilizarán. Una guía de comprensión lectora, por ejemplo, puede ajustarse al nivel y a las necesidades de un estudiante determinado, incorporar apoyos comunicacionales y ser revisada desde distintas disciplinas.
La Dra. Mendoza espera que ese trabajo permita que los estudiantes con necesidades especiales cuenten con materiales adaptados individualmente y que estos puedan ir ajustándose según su funcionamiento en el aula. “El conocimiento del profesor sigue siendo central, porque es quien conoce lo que necesitan los estudiantes y qué estrategias funcionan mejor con cada uno”, señala.
Estrategias conjuntas
Por su parte Jenny Gajardo, plantea que desarrollar las propuestas dentro de la propia comunidad educativa permite mantener ese foco. “Diseñar las estrategias en conjunto con los profesores es de gran valor, ya que nos permite trabajar desde la realidad de nuestro colegio y sus necesidades reales”, afirma.
Para construir esos recursos, el proyecto reúne a estudiantes de Pedagogía en Educación Diferencial, Fonoaudiología e Ingeniería Civil Informática, quienes se han planteado el desafío de combinar conocimientos pedagógicos, comunicacionales y tecnológicos para responder a situaciones que ocurren diariamente dentro de una sala de clases.
Belén Barraza, estudiante de Pedagogía en Educación Diferencial, ha participado especialmente desde la coordinación y planificación de las actividades. Allí ha comprobado que detrás de cada taller existe un proceso de revisión y discusión permanente. “Cada propuesta requiere pensar qué queremos lograr, para quién está dirigida, cómo podemos hacerla significativa y de qué manera puede ser realmente útil”, explica.
Aprender de los demás
Ese trabajo también obliga a los estudiantes USS a salir de los límites de sus propias disciplinas. Belén destaca que “cada carrera tiene conocimientos y formas diferentes de observar una situación, y poder compartir esas miradas nos permite aprender unos de otros”. Para Mendoza, ese intercambio permite construir respuestas más completas y, al mismo tiempo, formar profesionales capaces de desenvolverse en contextos educativos reales.
Pero el resultado de ese proceso finalmente se juega en que un niño pueda comprender mejor una instrucción, acceder a un contenido de otra manera o encontrar una estrategia que se ajuste a su forma de aprender. Belén lo resume desde su experiencia como futura educadora diferencial, convencida de que “muchas veces pequeñas modificaciones, nuevos recursos o una forma diferente de presentar un contenido pueden hacer una gran diferencia en la experiencia de aprendizaje de un estudiante”.



